Mientras el Gobierno destaca el equilibrio fiscal y la baja de la inflación, economistas advierten señales de alerta en la actividad económica y alertan sobre el impacto que podría tener el conflicto en Medio Oriente en los precios internacionales y en la economía local.

La economía argentina atraviesa un escenario de contrastes. Por un lado, el Gobierno nacional destaca avances en variables macroeconómicas como el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación. Por otro, analistas advierten sobre una caída de la actividad económica, pérdida del poder adquisitivo y riesgos derivados del contexto internacional.
El Contador Fernando Schpoliansky analizó la situación en una entrevista que mantuvo con el periodista Alejandro López en su programa Al Final de Todo por LU5 y planteó que, si bien existen algunos logros macroeconómicos, el costo del ajuste comienza a reflejarse en la economía real.
Según explicó, uno de los principales avances del actual gobierno fue alcanzar el equilibrio fiscal tras un fuerte recorte del gasto público.
“El equilibrio fiscal no es menor y haberlo logrado en poco tiempo es un dato importante”, sostuvo.
A esto se suma la desaceleración de la inflación, que pasó de niveles cercanos al 200% anual a alrededor del 30%. Sin embargo, la inflación mensual todavía se mantiene en torno al 3%, una cifra que continúa siendo elevada si se compara con países desarrollados, donde ese porcentaje suele representar el total anual.
Recesión y caída del poder adquisitivo
Schpoliansky señaló que el fuerte ajuste fiscal y monetario generó un proceso recesivo en la economía.
“El ajuste fue muy severo y se empieza a ver en la actividad económica. Hay empresas que cierran y el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones continúa deteriorándose”, indicó.
A esto se suma la apertura de la economía a las importaciones, que obliga a la industria nacional a competir con productos provenientes de países con costos de producción mucho más bajos.
En ese contexto, diversos sectores productivos atraviesan un momento complejo.
Siete meses de caída en la recaudación
Uno de los indicadores que genera preocupación es la recaudación impositiva.
Según los datos recientes, la recaudación nacional acumula siete meses consecutivos de caída, una tendencia que se vincula directamente con el retroceso de la actividad económica.
“Cuando la economía se enfría, la recaudación también cae. Es una consecuencia directa”, explicó el economista.
A pesar de este escenario, el Gobierno mantiene su estrategia de recorte del gasto para sostener el equilibrio fiscal.
Los dólares fuera del sistema
Otro debate reciente se generó tras declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó que el sistema financiero podría otorgar más crédito si los argentinos depositaran los dólares que mantienen fuera del sistema bancario.
Se estima que los argentinos poseen entre 250.000 y 300.000 millones de dólares en efectivo o fuera del sistema financiero.
Sin embargo, la desconfianza histórica continúa siendo un obstáculo.
“La historia económica argentina, con episodios como el corralito y el corralón, hace muy difícil que la gente vuelva a confiar plenamente en el sistema bancario”, señaló Schpoliansky.
La guerra en Medio Oriente y el impacto en la economía global
El escenario internacional suma un nuevo factor de incertidumbre.
El conflicto en Medio Oriente provocó una fuerte suba en el precio internacional del petróleo. El barril Brent, referencia global del mercado energético, pasó de alrededor de 80 dólares a más de 100 dólares en pocos días, y algunas consultoras estiman que podría alcanzar los 150 dólares si la tensión escala.
Uno de los puntos estratégicos del conflicto es el estrecho de Ormuz, una vía marítima de apenas 37 kilómetros de ancho por donde circula cerca de un tercio del petróleo mundial.
Si el tránsito por esa zona se ve afectado, la oferta global de petróleo se reduce y los precios tienden a subir.
Efectos en Argentina
Para Argentina, el impacto puede ser doble.
Por un lado, provincias productoras como Neuquén podrían beneficiarse con mayores ingresos por regalías debido al aumento del precio internacional del petróleo.
Sin embargo, el país también importa numerosos productos derivados del petróleo, lo que implica que la suba del crudo puede trasladarse a los precios internos.
Además, el aumento del costo energético suele impactar en toda la economía mundial.
“El petróleo sigue siendo la principal fuente de energía del planeta. Cuando su precio sube, se encarecen la mayoría de los bienes y servicios”, explicó Schpoliansky.
Un escenario global incierto
La evolución del conflicto será determinante para el futuro económico inmediato.
Si la guerra se prolonga o se suman nuevas potencias al conflicto, el mundo podría enfrentar una nueva presión inflacionaria.
En ese contexto, economías como la argentina —que dependen de importaciones para muchos productos— podrían verse especialmente afectadas.
Mientras tanto, el país intenta sostener la estabilidad macroeconómica en un escenario global que vuelve a mostrar signos de tensión.