Un conjunto de audios que circula entre vecinos revela la existencia de una persona que estaría coordinando protestas, cacerolazos y acciones contra el Ejecutivo municipal y la conducción de la cooperativa eléctrica de Plottier. Los mensajes muestran una organización que se mueve a través de grupos de WhatsApp con cientos de integrantes y contactos con actores políticos fuera de la ciudad.

La política de Plottier atraviesa semanas de creciente tensión. Protestas, reclamos por el sistema de fotomultas, manifestaciones frente a la cooperativa eléctrica y cacerolazos convocados por redes sociales forman parte de un clima de agitación que, lejos de parecer espontáneo, empieza a mostrar señales de coordinación.
En las últimas horas comenzaron a circular audios atribuidos a una persona que se presenta como organizador de distintas acciones de protesta en la ciudad. En los mensajes se escucha cómo convoca a vecinos a salir a la calle con cacerolas y a intensificar las manifestaciones contra el Ejecutivo municipal y la actual conducción de la cooperativa de Plottier.
Los audios también revelan la existencia de una red de grupos de WhatsApp que agruparía a más de mil vecinos distribuidos en tres o cuatro chats distintos. Desde esos espacios se organizarían convocatorias, protestas y acciones de presión pública.
En uno de los mensajes difundidos, el supuesto coordinador sostiene que se encuentra “manejando todo el tema de las fotomultas” y que mantiene contacto permanente con personas en la ciudad de Neuquén. Incluso menciona vínculos con actores que participan de la articulación de reclamos vinculados con el sistema de infracciones de tránsito.
La incógnita que sobrevuela en el escenario político local es quién está detrás de esa estructura de coordinación. Los audios sugieren que las decisiones sobre cuándo protestar, dónde concentrarse o cómo organizar los reclamos no serían completamente espontáneas, sino parte de una estrategia que se planifica con anticipación.
Uno de los puntos más llamativos aparece cuando el propio interlocutor reconoce la baja convocatoria de una de las protestas frente a la cooperativa eléctrica. Según el audio, en esa manifestación participaron menos de veinte personas, lo que generó frustración entre quienes impulsaban la movilización.
Sin embargo, al día siguiente la convocatoria habría tenido mayor presencia de vecinos. Ese mismo día el Concejo Deliberante de Plottier avanzó con la suspensión del sistema de fotomultas, una decisión que respondió al creciente malestar de la comunidad por el funcionamiento del sistema y las dificultades para acceder a información clara sobre su aplicación.
Tras esa resolución, el coordinador de los audios se atribuye el resultado político de la medida y plantea la necesidad de continuar con nuevas acciones de protesta en los próximos días.
En el fondo de la escena aparece un escenario político complejo. Plottier es una ciudad donde conviven múltiples sectores partidarios, militantes de distintas fuerzas políticas y también organizaciones sociales y religiosas con fuerte presencia territorial.
Negar esa diversidad sería ingenuo. En una comunidad de más de 80 mil habitantes es lógico que dentro de cualquier grupo de vecinos convivan simpatizantes de distintos partidos, desde el Movimiento Popular Neuquino hasta espacios opositores o independientes.
La pregunta que empieza a instalarse es si las protestas responden únicamente al descontento ciudadano o si, además, existen sectores políticos que buscan capitalizar el conflicto para debilitar al gobierno municipal y a la conducción de la cooperativa eléctrica.
Mientras tanto, el clima social en la ciudad continúa en tensión. Reclamos vecinales, denuncias sobre el sistema de fotomultas y manifestaciones públicas siguen marcando el pulso de una crisis que todavía está lejos de cerrarse.
Lo que sí parece claro es que Plottier se convirtió en un escenario donde la protesta social, la organización digital y la disputa política se mezclan en un mismo tablero.