El analista Gustavo Córdoba advierte sobre un combo explosivo: deterioro económico, errores propios y pérdida de credibilidad. El oficialismo, atrapado en una crisis que no logra desactivar.

El escenario político nacional atraviesa un momento de tensión creciente, donde la figura de Manuel Adorni se convierte en síntoma de un problema más profundo dentro del gobierno de Javier Milei. Así lo analizó el consultor político Gustavo Córdoba, quien señaló que la actual crisis no es producto de un hecho aislado, sino de una acumulación de errores en un contexto económico adverso.
“El contexto de crisis económica es el presupuesto básico para entender el mal momento del gobierno”, explicó Córdoba en el programa radial Al Final de Todo con Alejandro López por LU5, y agregó que las intervenciones de Adorni no hacen más que amplificar ese clima negativo. En lugar de ordenar, generan ruido y erosionan aún más la confianza.
Según el analista, el oficialismo lleva más de 20 días sin lograr instalar un tema favorable en la agenda pública. A esto se suman episodios recientes que profundizan el desgaste: cuestionamientos vinculados al caso Libra y la polémica por créditos hipotecarios otorgados a funcionarios y allegados.

El problema, sin embargo, va más allá de la coyuntura. Córdoba advierte que existía una expectativa social de recuperación económica tras el triunfo electoral de Milei, reforzada por un escenario político favorable: una oposición fragmentada y un oficialismo con mayor volumen legislativo. Pero esa expectativa, a abril, no se traduce en resultados concretos.
“La recuperación económica no aparece y eso empieza a impactar directamente en la percepción social”, sostuvo.
En ese marco, también puso el foco en el rol institucional del jefe de Gabinete, cargo que hoy ocupa Adorni. “No es un lugar para improvisados. Se requiere experiencia política, capacidad de gestión, vínculos y lectura del contexto. Hoy eso no se ve”, afirmó.
La crítica no se limita a la figura individual. Córdoba plantea que el gobierno ha caído en prácticas que antes cuestionaba. “Se terminó pareciendo a eso que llamaban ‘casta’. Y cuando eso pasa, la exposición es inevitable”, señaló, en referencia a maniobras que generan sospechas y afectan la credibilidad.
Uno de los puntos más sensibles es la percepción social. Según el consultor, tanto las encuestas como el análisis de conversación digital coinciden en un dato alarmante: el nivel de negatividad hacia el gobierno es alto y creciente.
“El gobierno sobreestimó su capacidad de respuesta y subestimó a la sociedad. Pensar que esto no impacta en la credibilidad es ingenuo”, concluyó.
Con una economía que no repunta y una agenda que se le escapa de las manos, el oficialismo enfrenta un desafío urgente: recuperar control político antes de que el desgaste se transforme en daño estructural.