Tras la renuncia de Luis Bertolini, la presidenta del Concejo Deliberante quedó a cargo del Ejecutivo municipal. Reconoció falta de información, irregularidades administrativas y un escenario crítico. Promete un gabinete técnico, austero y con foco en la transparencia.

La ciudad de Plottier atraviesa uno de los momentos institucionales más complejos de los últimos años. Luego de la suspensión y posterior renuncia del intendente Luis Bertolini, la presidenta del Concejo Deliberante, Malena Resa, asumió la conducción del Ejecutivo municipal en un contexto que ella misma definió como “muy difícil, turbulento y con una ciudad desordenada y devastada”.
En diálogo radial, con Alejandro López en su programa Al Final de Todo por LU5, Resa detalló que los últimos días estuvieron marcados por una intensa actividad institucional: sesiones ordinarias y especiales, la suspensión del intendente, su renuncia, la jura de nuevas autoridades y la conformación inicial del gabinete. “Terminamos cerca de la medianoche con todo ese proceso. Fueron días de mucha incertidumbre”, señaló.
Uno de los puntos más críticos que dejó al descubierto la transición es la falta de información sobre el estado real del municipio. La actual jefa comunal admitió que no cuenta con datos concretos sobre la situación financiera. “No puedo decir con qué me voy a encontrar. Lo poco que tenemos son balances y observaciones del Tribunal de Cuentas, pero la información es mínima”, explicó.
En ese sentido, también mencionó irregularidades detectadas en contrataciones y un manejo administrativo desordenado. Entre los primeros relevamientos, surgieron problemas reiterados en distintas áreas, como la presencia de numerosos vehículos alquilados y la falta de recursos propios.
Además, Resa reveló tensiones previas con la gestión saliente, particularmente en el manejo de fondos del Concejo Deliberante. Si bien evitó confirmar intencionalidad política, fue contundente: “Si fue un condicionamiento, fue un error terrible. No sumó en nada”.
Frente a este escenario, la funcionaria anticipó que su prioridad será ordenar la estructura municipal y conformar un equipo de gestión con perfiles técnicos, experiencia y fuerte anclaje en valores. “Tiene que haber un antes y un después. No alcanza con decir, hay que hacer. Y hacerlo con transparencia, seriedad y respeto”, afirmó.
En esa línea, confirmó que ya avanzó en la designación de cuatro secretarios y tres subsecretarios, y que busca completar el gabinete antes del lunes para comenzar a trabajar de inmediato en cada área. El objetivo, según explicó, es construir una estructura “simple, austera y eficiente”, evitando superposiciones de funciones.
También descartó una “purga” dentro del municipio, ante el temor de empleados. “Ningún trabajador que quiera trabajar y sumarse va a quedar afuera”, aseguró, intentando llevar tranquilidad a la planta municipal.
Más allá de la coyuntura, Resa puso sobre la mesa problemas estructurales históricos de la ciudad: el déficit en servicios públicos, el suministro eléctrico, el acceso al agua potable, la infraestructura cloacal y el desarrollo urbano. “Son temas que llevan años sin resolverse. Tal vez no podamos solucionarlos en una gestión, pero hay que empezar a ponerlos en agenda de una vez”, remarcó.
En paralelo, planteó la necesidad de jerarquizar áreas clave como producción, industria y comercio, hoy relegadas dentro de la estructura municipal. Incluso dejó abierta la posibilidad de crear una Secretaría que integre Hacienda con estos sectores estratégicos, con el objetivo de impulsar el desarrollo económico local.
El desafío inmediato será doble: ordenar una administración con múltiples interrogantes y, al mismo tiempo, recuperar la confianza de una ciudadanía golpeada por la inestabilidad política.
Resa lo sabe. Y lo dijo sin rodeos: el punto de partida es crítico. Ahora, la expectativa está puesta en si ese discurso de orden, transparencia y gestión logra convertirse en algo más que una promesa en medio del caos. Porque en Plottier, a esta altura, la paciencia ya no cotiza en alza.