Los resultados de la evaluación internacional muestran una nueva caída en las tres áreas. Matemática registró el peor desempeño de la serie histórica comparable y casi ocho de cada diez estudiantes no alcanzan el nivel básico. Argentina quedó octava entre los países latinoamericanos participantes.

Los resultados de las pruebas PISA 2025 encendieron nuevamente las alarmas sobre el nivel de los aprendizajes en Argentina. El país retrocedió en las tres áreas evaluadas, Matemática, Lectura y Ciencias, y obtuvo sus peores registros desde 2006 en dos de ellas.
Según los datos difundidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Argentina alcanzó 393 puntos en Ciencias, 389 en Lectura y 367 en Matemática.
En comparación con la evaluación de 2022, el país perdió 13 puntos en Ciencias, 12 en Lectura y 11 en Matemática. Se trata de la primera vez, dentro de la serie comparable, que Argentina registra una caída simultánea en las tres áreas.
La situación es particularmente crítica en Matemática. Los 367 puntos obtenidos representan el peor resultado argentino de toda la serie comparable. En Ciencias y Lectura, los resultados también se encuentran entre los más bajos desde que el país participa de la evaluación.
Matemática, el principal punto crítico
El dato que más preocupa aparece cuando se analiza cuántos estudiantes alcanzan las competencias consideradas básicas.
En Matemática, solo el 24% de los estudiantes argentinos llegó al nivel 2 o superior, que PISA utiliza como referencia del desempeño mínimo esperado. Esto significa que el 76% no logró alcanzar ese umbral.
En 2022, el porcentaje que alcanzaba al menos el nivel básico era del 27%, mientras que en 2018 rondaba el 31%.
La diferencia con el promedio de los países de la OCDE también resulta significativa: allí el 65% de los estudiantes alcanza como mínimo el nivel 2.
En términos concretos, tres de cada cuatro adolescentes argentinos presentan dificultades para resolver de manera autónoma problemas matemáticos sencillos, interpretar información o aplicar procedimientos básicos a situaciones cotidianas.
El desempeño en los niveles más altos también es extremadamente reducido: prácticamente no hubo estudiantes argentinos ubicados en los niveles 5 y 6 de Matemática, mientras que en el promedio de la OCDE el 8% alcanzó esos niveles.
Lectura y Ciencias también retrocedieron
En Lectura, Argentina obtuvo 389 puntos, frente a los 401 de 2022. El promedio de la OCDE fue de 461 puntos.
Solo el 40% de los estudiantes argentinos alcanzó el nivel básico de desempeño, mientras que el 60% quedó por debajo de ese umbral.
Ese nivel implica, entre otras capacidades, poder identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información explícita y reflexionar sobre determinados aspectos del contenido o la forma de un texto.
En Ciencias, Argentina consiguió 393 puntos, 13 menos que en 2022, cuando había alcanzado los 406. El promedio de la OCDE llegó a 482 puntos.
En este caso, el 41% de los estudiantes logró alcanzar el nivel básico, mientras que el 59% quedó por debajo.
La evolución histórica muestra que el resultado de Ciencias devuelve al país prácticamente al punto de partida: en 2006 había obtenido 391 puntos y luego se mantuvo durante años alrededor de los 400.
Casi la mitad tiene dificultades en las tres áreas
Uno de los datos más contundentes del informe surge al observar el desempeño conjunto.
El 48,8% de los estudiantes argentinos de 15 años presenta un nivel bajo simultáneamente en Matemática, Lectura y Ciencias.
En el promedio de los países de la OCDE, ese porcentaje es del 19,7%.
En el extremo superior, apenas el 1,2% de los estudiantes argentinos alcanza los niveles más altos en al menos una de las tres áreas, frente al 11,9% registrado en el promedio de la OCDE.
La evaluación fue realizada por 11.093 estudiantes argentinos de 412 escuelas, dentro de una muestra representativa de unos 609.100 jóvenes de 15 años.
A nivel internacional participaron más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías, que representan aproximadamente a 33 millones de adolescentes.
Argentina quedó octava en América Latina
El retroceso también se refleja en la comparación regional.
Entre los 13 países latinoamericanos que participaron de PISA 2025, Argentina quedó octava en Ciencias, octava en Lectura y octava en Matemática.
En Matemática, el país obtuvo 367 puntos y quedó por detrás de Uruguay, Chile, México, Costa Rica, Perú, Colombia y Brasil. Solo superó a Ecuador, que alcanzó 366 puntos.
La caída argentina de 11 puntos respecto de 2022 fue, además, la mayor registrada entre los países latinoamericanos en Matemática.
En Ciencias, Uruguay encabezó la región con 445 puntos, seguido por Chile con 442 y Costa Rica con 424. Argentina, con 393, quedó igualada con Ecuador.
En Lectura, Chile lideró América Latina con 436 puntos, seguido por Uruguay con 423 y Costa Rica con 416. Argentina obtuvo 389 puntos, apenas uno menos que Perú.
También se evaluó la capacidad para resolver problemas digitales
PISA 2025 incorporó además una nueva evaluación sobre resolución computacional de problemas, destinada a medir la capacidad de los estudiantes para resolver situaciones en entornos digitales mediante herramientas de programación y modelización.
Argentina obtuvo 403 puntos, frente a un promedio de 500 en la OCDE.
En América Latina quedó novena entre los 13 países participantes, por detrás de Chile, Uruguay, México, Costa Rica, Perú, Colombia, Ecuador y Brasil.
El deterioro no es solamente argentino
Los resultados deben leerse también dentro de un escenario internacional complejo.
La OCDE señaló que PISA 2025 registró los promedios globales más bajos de toda la historia de la evaluación en Ciencias, Lectura y Matemática.
La caída es especialmente marcada en Lectura y Matemática. De los 74 países y economías con resultados comparables, 48 no registraron cambios importantes en Ciencias, pero al menos la mitad mostró retrocesos en Lectura y Matemática.
La OCDE advierte, además, que el deterioro de los aprendizajes no puede atribuirse únicamente al cierre de escuelas durante la pandemia. Entre los factores que aparecen asociados al fenómeno se encuentran los cambios en los hábitos digitales, la menor lectura por placer, los problemas de asistencia y una menor interacción familiar vinculada con la vida escolar.
El celular y la inteligencia artificial, dentro del aula
Los cuestionarios complementarios también aportaron información sobre el funcionamiento cotidiano de las escuelas.
En Argentina, el 55% de los estudiantes afirmó que sus compañeros se distraen con dispositivos electrónicos durante la mayoría o todas las clases de Ciencias. En el promedio de la OCDE, ese porcentaje es del 28%.
Solo el 37% de los estudiantes argentinos asiste a escuelas donde está prohibido utilizar celulares en todo el establecimiento, frente al 49% registrado en la OCDE.
La inteligencia artificial también forma parte de la vida cotidiana de los estudiantes. El 52% afirmó utilizar chatbots de IA al menos una vez por semana para ayudarse a aprender, frente al 46% del promedio de la OCDE.
Entre los usos más frecuentes aparecen investigar temas nuevos y resumir textos.
Problemas de clima escolar
El informe también refleja dificultades vinculadas con el clima dentro de las aulas.
El 58% de los estudiantes argentinos señaló que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría o todas las clases de Ciencias, frente al 31% en el promedio de la OCDE.
Además, el 47% sostuvo que sus compañeros no escuchan lo que dice el docente, mientras que el promedio internacional se ubicó en 29%.
La puntualidad también aparece como un problema: el 66% de los adolescentes argentinos afirmó haber llegado tarde a la escuela al menos una vez durante las dos semanas anteriores a la evaluación, frente al 50% en la OCDE.
El ausentismo, en cambio, se ubicó cerca del promedio internacional: el 20% de los estudiantes argentinos dijo haber faltado al menos un día, contra el 22% de la OCDE.
Un dato positivo: la valoración de los docentes
Dentro de un escenario mayoritariamente negativo, los cuestionarios muestran un indicador favorable relacionado con los docentes.
Los estudiantes argentinos tienen una valoración positiva del acompañamiento que reciben de sus profesores de Ciencias.
El 78% considera que el docente se interesa por el aprendizaje de todos los alumnos, el 73% afirma que continúa enseñando hasta que los estudiantes comprenden y el 79% sostiene que brinda ayuda adicional cuando es necesaria.
Los tres indicadores se encuentran por encima de los promedios registrados en los países de la OCDE.
Una nueva señal de alerta para el sistema educativo
Los resultados de PISA 2025 vuelven a poner en discusión la capacidad del sistema educativo argentino para garantizar aprendizajes básicos durante la trayectoria escolar.
El problema no se limita a una materia ni puede explicarse únicamente por la pandemia. Matemática muestra el escenario más crítico, pero el retroceso alcanza también a Lectura y Ciencias.
La evidencia internacional agrega otro elemento: Argentina forma parte de una crisis global de aprendizajes, pero enfrenta esa situación desde niveles de desempeño considerablemente inferiores a los de los países desarrollados y desde una posición cada vez más relegada dentro de América Latina.
El desafío, por lo tanto, no parece ser solamente recuperar los puntos perdidos en una evaluación internacional. El dato de fondo es otro: casi la mitad de los adolescentes argentinos llega a los 15 años sin alcanzar los niveles básicos simultáneamente en Matemática, Lectura y Ciencias.
Y ese resultado obliga a discutir qué está pasando dentro de las aulas, qué herramientas tienen los docentes y qué políticas educativas pueden sostenerse durante los próximos años para evitar que el deterioro de los aprendizajes termine convirtiéndose en una desventaja permanente para una generación completa.

