El economista Gonzalo Echegaray en diálogo con Alejandro López por LU5, analizó el impacto del contexto económico en las familias argentinas, señalando que las expectativas oficiales están puestas en las inversiones y exportaciones, no en la mejora inmediata del poder adquisitivo. También alertó sobre posibles movimientos en el dólar tras las elecciones.

Estrés económico en las familias
En diálogo con Alejandro López por LU5, el economista Gonzalo Echegaray sostuvo que la economía actual “atraviesa todos los roles de la vida” y que la incertidumbre sobre su rumbo genera un estrés inédito en los hogares.
“Tantas noticias y tan diversas, con visiones tan opuestas, hacen difícil la toma de decisiones. Y tomar decisiones genera angustia”.
Echegaray explicó que este fenómeno se agudiza en familias que deben multiplicar sus actividades diarias para cubrir el presupuesto mensual, y en jubilados que han perdido poder adquisitivo.
El consumo no es el motor
El especialista remarcó que el modelo macroeconómico vigente no apuesta al consumo interno como motor del crecimiento, sino a las inversiones y exportaciones.
“Este modelo ha frenado el consumo y espera que el crecimiento parta de las inversiones y las exportaciones. No parece ser el esquema que está pensando el gobierno para generar nuevo empleo y aumentar el poder adquisitivo”.
Según precisó, el consumo creció apenas entre 1% y 1,5% en los primeros meses del año frente al mismo período de 2024, y no se espera un repunte significativo en el corto plazo.
Ajuste cambiario en el horizonte
Echegaray anticipó que, luego de las elecciones, el gobierno podría permitir una suba del dólar del 10 al 12% para mejorar la competitividad del tipo de cambio.
“Si hay menos importaciones y se mantiene el nivel de consumo, algunas fábricas podrían competir mejor contra los productos importados, y eso sí podría derivar en un aumento del salario real”.
Inversiones y clima político
La llegada de capitales dependerá en gran medida del resultado electoral. Un triunfo del oficialismo podría acelerar el ingreso de inversiones, mientras que una derrota generaría una pausa más prolongada.
“El ruido político no le gusta a los inversores internacionales y demoraría la llegada de capitales al país”.


