Un informe de la Universidad Austral revela un dato alarmante: en Argentina, solo el 5% de los estudiantes más pobres alcanza los aprendizajes mínimos en matemática al finalizar la secundaria, ampliando la brecha educativa con los sectores de mayores recursos.

La brecha educativa en Argentina crece de manera preocupante. Así lo muestra un estudio reciente de la Escuela de Educación de la Universidad Austral, que analizó los aprendizajes en lengua y matemática de los últimos diez años en los niveles primario y secundario.
La investigadora Eugenia Orlicki explicó que el indicador de desigualdad utilizado compara el desempeño del 20% de los estudiantes más vulnerables con el 20% más favorecido en términos socioeconómicos.
🔹 En primaria, los resultados en lengua se mantienen relativamente estables: cerca del 80% de los alumnos de mayor poder adquisitivo alcanza los aprendizajes mínimos, frente a un 50% en los sectores más pobres. En matemática, aunque se registra una caída general en los niveles, la brecha se sostiene en 1,8 a 1: por cada 1,8 estudiantes de sectores altos que aprenden lo mínimo, hay solo 1 vulnerable que lo logra.
🔹 En secundaria, la situación es más grave. En lengua, los aprendizajes permanecen constantes (72% entre los más ricos y 43% entre los más pobres). Pero en matemática se registra el escenario más crítico: en 2016, un 54% de los alumnos más favorecidos alcanzaba los contenidos mínimos, cifra que cayó al 28% en 2024. Entre los más vulnerables, el descenso fue brutal: del 13% al 5%. La brecha se amplió a 5,3 a 1.
“Estamos viendo una desigualdad muy fuerte en matemática con pérdidas de conocimiento significativas. En secundaria se cae todo: los aprendizajes bajan tanto en los más pobres como en los más ricos, y la distancia entre ellos aumenta”, explicó Orlicki.
Uno de los factores que inciden en este panorama es la pandemia, que interrumpió dos años de presencialidad. Según la investigadora, la matemática funciona como un “espiral de aprendizajes” que se construyen progresivamente. La interrupción dejó secuelas aún visibles.
Además, Orlicki remarcó que, aunque Argentina logró reducir la deserción y mantener más jóvenes en la secundaria, esa permanencia no se tradujo en mayores aprendizajes.
El impacto de esta situación excede a la escuela: afecta el futuro laboral y personal de los jóvenes. “La matemática no es solo un contenido escolar. Es clave para administrar finanzas, resolver problemas cotidianos y desenvolverse en la vida adulta. Estamos egresando alumnos que no alcanzan los conocimientos mínimos esperados para la secundaria argentina”, advirtió la investigadora.
El informe, realizado a nivel nacional, será próximamente desagregado por provincias, lo que permitirá tener un mapa más detallado de la desigualdad educativa en cada región del país.


