Una ofensiva con 2.500 agentes, helicópteros y blindados buscó capturar a capos de la organización criminal en los complejos de Alemão y Penha.

En la madrugada de este miércoles, residentes del Complexo da Penha, en la zona norte de Río de Janeiro, trasladaron más de 60 cuerpos a la plaza São Lucas de la comunidad. A primeras horas de la mañana llegó Defensa Civil al lugar para llevarse los restos y hacia el mediodía confirmó que la cifra oficial de muertos ascendió a 132.
Organizaciones y defensores de derechos humanos solicitaron a la Comisión Interamericana de DDHH la presencia de interventores y peritos internacionales en Río.
Fróes calificó la intervención policial como “la mayor masacre de la historia de Río de Janeiro”.
Los cuerpos, alineados en la plaza, estaban rodeados de habitantes del barrio que intentaban identificar a sus familiares y conocidos. Una mujer gritaba: «Policía asesina, ¿dónde está mi hijo?“. La madre de una de las víctimas, un joven de 20 años, comentó haber encontrado a su hijo con la muñeca atada en la zona boscosa.
Junto a los cuerpos, mujeres lloraron y se abrazaron tras identificar a los muertos. Una de ellas afirmó: “Mi hijo“.
El activista Raull Santiago informó que la exposición de los cuerpos fue solicitada por los familiares, con el fin de mostrar en qué condiciones fueron hallados. “Una escena que entra para la historia de terror de Brasil”, expresó.
