Victoria Zorraquín, licenciada y magíster en educación, describe un fenómeno que muchos adultos perciben: a medida que los chicos crecen, su modo de hablar parece alejarse del lenguaje adulto.

Explica que en la adolescencia se forma una “tribu” con códigos propios, una forma de cortar el cordón con el mundo adulto. Ese cambio es transitorio cuando el desarrollo del lenguaje está bien consolidado.
Pero ahí aparece el problema: una enorme cantidad de chicos no tiene hoy las herramientas lingüísticas para ingresar al mundo adulto.
“Cuando no tienen vocabulario ni lectura, quedan afuera del mundo letrado”
Zorraquín diferencia dos fenómenos:
- Hablar raro para pertenecer al grupo adolescente (algo normal y pasajero).
- No haber desarrollado un lenguaje profundo, rico y ordenado, lo que deja a muchos chicos literalmente fuera del mundo escolar y laboral.
El lenguaje pobre no solo impide aprender en la escuela: también afecta la inteligencia.
La especialista remarca que la lectura y la escritura no se adquieren “por contagio”, como a veces se sostiene. El cerebro necesita enseñanza explícita:
Letras y sonidos.
Vocabulario rico y oral.
Conexión entre números y cantidad.
Sin eso, los chicos no pueden avanzar.
Tres de cada diez niños de hogares acomodados tampoco aprenden a leer bien
El dato que Zorraquín considera “más espeluznante” es que 3 de cada 10 niños nacidos en hogares de clase media y alta no logran aprender a leer y escribir adecuadamente, pese a tener padres universitarios y recursos materiales.
¿La causa?
“No les estamos enseñando”, afirma.
Y agrega que la brecha ya no distingue entre pública y privada: la crisis atraviesa todo el sistema escolar argentino.
La neurociencia ya lo comprobó: no es un debate de opiniones
Zorraquín sostiene que hoy es posible ver en tiempo real qué áreas del cerebro se activan cuando un niño aprende a leer.
Por eso, dice, ya no es válido sostener que la lectura “se adquiere sola” o que basta con exponer a los chicos al lenguaje escrito.
“Es como discutir si la Tierra es plana: la evidencia científica ya zanjó la discusión.”
El golpe más fuerte: 70% de los adolescentes no puede resolver una regla de tres simple
Las pruebas internacionales PISA y las pruebas Aprender en Argentina mostraron un dato crítico:
El 70% de los adolescentes de 15 años no pudo hacer una regla de tres simple.
Esto no es solo un problema matemático. Es cognitivo.
Para poder resolver esa operación, el cerebro debe haber creado previamente una red de conceptos matemáticos básicos que luego recupera de la memoria de largo plazo. Si ese camino nunca se construyó, el estudiante queda fuera de:
Lógica matemática.
Pensamiento crítico.
Capacidades tecnológicas.
Muchos empleos del futuro.
“Estamos impidiendo que desarrollen el cerebro a una escala superior”
Para Zorraquín, el sistema educativo argentino —pese a tener docentes extraordinarios— fue capturado por ideas falsas:
Que no hace falta enseñar vocabulario.
Que las tablas ya no son necesarias.
Que Google y la IA “resuelven todo”.
Que el niño debe “descubrir” sin intervención.
Todo eso, dice, retrasó el desarrollo cognitivo de generaciones completas.
¿Es reversible? “Sí, pero Argentina necesita un plan de reconstrucción educativa”
La especialista sostiene que aún se puede recuperar a los alumnos, pero el país debe tomar una decisión urgente:
“Argentina necesita un diseño casi de posguerra: seis meses o un año para reconstruir las bases que los chicos no tienen.”
Según Zorraquín, no tiene sentido enseñar física o geografía si un alumno no puede leer, sumar o restar. La prioridad debe ser reconstruir:
Lenguaje oral.
Lectura y escritura.
Bases matemáticas fundamentales.
“Estamos haciendo mucho daño, pero aún estamos a tiempo”
La cantidad de mensajes de oyentes y padres que recibió la radio durante la entrevista confirma que el problema no es aislado.
Zorraquín cerró con un mensaje directo:
“Les estamos haciendo daño a nuestros niños y adolescentes. Pero todavía podemos repararlo si actuamos ya.”


