La aprobación de estos cambios quedó plasmada en las disposiciones 54/2026 y 55/2026, que fueron publicadas en el Boletín Oficial esta madrugada.

“La presente medida entrará en vigencia a partir del 1° de febrero de 2026″, establecieron en ambos documentos.
En el caso del DNI, se estableció que deberá ser una tarjeta de policarbonato multicapas, con grabados láser, impresión a chorro de tinta y un chip sin contacto. Asimismo, precisaron que habrá una serie de diferenciaciones, que variarán según la edad y la nacionalidad de la persona.
Para los ciudadanos argentinos mayores de 14 años, el documento incorpora el escudo nacional, la inscripción “República Argentina – Mercosur. Registro Nacional de las Personas. Ministerio del Interior”, la leyenda “Documento Nacional de Identidad”, y una fotografía a color en pose frontal.
También deberá incluir el ícono de DNI electrónico, nombre y apellido (hasta 35 caracteres cada uno), sexo, número de DNI, fecha de emisión, nacionalidad, fecha de vencimiento, ejemplar, fecha de nacimiento, número de serie grabado por láser, número CAN, imagen fantasma y la firma del portador. Si la persona no sabe o no puede firmar, ese espacio permanece en blanco.
Además, garantizaron que los ex combatientes de la guerra de las Islas Malvinas mantengan la leyenda impresa que reza: “Ex combatiente, Heroína de la Guerra de las Islas Malvinas” o “Ex combatiente, Héroe de la Guerra de las Islas Malvinas”.
En referencia a la vigencia de los documentos anteriores, la DNRNP aclaró que los pasaportes emitidos antes de la medida mantendrán su validez hasta la fecha de expiración, salvo que una futura disposición legal indique lo contrario. Así, aseguraron que Argentina se posicionó en la vanguardia internacional en materia de emisión de documentos de alta seguridad.
Durante el proceso de transición, la entidad estableció que se continuará utilizando el stock de insumos disponibles hasta su agotamiento. Por esto, los pasaportes confeccionados con los materiales actuales seguirán siendo válidos hasta el vencimiento previsto, lo que permitirá optimizar los recursos del Estado Nacional y evitar el desperdicio de insumos.