El ahora exintendente dejó su cargo tras el avance de la investigación judicial que detectó beneficios concentrados en un solo proveedor por cifras cercanas a los 2 millones de dólares.

La renuncia del intendente de Plottier, Luis Bertolini, no fue un hecho repentino ni inesperado dentro del escenario político local. Por el contrario, se trató del desenlace de un proceso que se venía gestando desde hace meses, marcado por señales internas, acumulación de evidencia y el avance sostenido de la investigación judicial.
Según pudo reconstruirse, Bertolini evaluó en al menos tres momentos distintos la posibilidad de dejar el cargo. El primero de ellos ocurrió en noviembre, cuando fue informado sobre presuntas irregularidades dentro del Ejecutivo municipal. En ese entonces, ya se advertía la existencia de un esquema de contrataciones que beneficiaba de manera reiterada a un único proveedor.
De acuerdo a las investigaciones, ese circuito involucraría a la Subsecretaría de Hacienda, a un familiar directo —su hijo— y a un empresario, consolidando un mecanismo que habría canalizado en pocos meses cifras millonarias. Las estimaciones indican que los montos comprometidos oscilarían entre 1,5 y 2 millones de dólares, aunque oficialmente se habla en pesos.
Pese a la gravedad de la situación, Bertolini optó por continuar en funciones. Un segundo momento crítico se dio durante el verano, cuando nuevamente evaluó su salida, aunque finalmente desistió.
Fuentes del ámbito político local señalan que en ese período habría intervenido una figura con fuerte influencia en los armados políticos y administrativos de Plottier durante las últimas dos décadas. Este actor, con presencia intermitente en la gestión pública, habría persuadido al entonces intendente de sostenerse en el cargo bajo la promesa de poder encauzar la situación.
Sin embargo, el escenario cambió con el avance de la justicia. La investigación encabezada por el jefe de fiscales, Pablo Vignaroli, profundizó el análisis sobre las contrataciones municipales, consolidando una evidencia clave: la concentración de la mayoría de las compras y adjudicaciones en un solo proveedor, en detrimento del resto del universo de oferentes del municipio.
Este dato, que no fue desmentido públicamente, se convirtió en el eje central del caso y terminó debilitando la posición política del intendente.
La situación se agravó con el avance de medidas judiciales y el involucramiento del Concejo Deliberante, que comenzó a actuar en función del impulso generado por la investigación. En ese contexto, la continuidad de Bertolini se volvió insostenible.
Finalmente, la renuncia se concretó cuando el propio intendente asumió que el proceso judicial no se detendría y que no existían márgenes para revertir la situación.
En paralelo, comenzaron a circular versiones sobre posibles negociaciones vinculadas a su salida, en relación con el desarrollo de la causa judicial. Estas versiones, como es habitual, no fueron confirmadas oficialmente.
Tras la renuncia, asumirá la conducción del municipio Malena Resa, quien enfrenta ahora el desafío de encauzar una gestión atravesada por cuestionamientos estructurales.
El escenario que hereda no es menor. Más allá del caso puntual, la administración municipal arrastra, según distintos sectores, una acumulación de prácticas bajo sospecha que se extiende por más de dos décadas.
En ese contexto, el principal desafío de la nueva gestión será recuperar la credibilidad institucional, garantizar transparencia en las contrataciones y evitar la continuidad de esquemas que favorezcan intereses particulares por sobre el funcionamiento equitativo del Estado.
La causa judicial, por su parte, continúa en curso. Bertolini tendrá ahora la instancia para ejercer su defensa y responder a los cuestionamientos sobre el manejo de los recursos públicos durante su gestión.
Porque si algo dejó claro este episodio, es que el problema no fue solo una firma… fue todo un sistema que funcionó demasiado tiempo sin que nadie frenara la pelota. Y cuando finalmente alguien lo hizo, ya era tarde para hacerse el distraído.