El ministro jefe de Gabinete de Neuquén, Juan Luis Ousset, trazó un extenso diagnóstico sobre el presente y el futuro de la provincia. Defendió la toma de créditos para obras estratégicas, habló del crecimiento demográfico, la expansión de Vaca Muerta, el desarrollo turístico y aseguró que el desafío de Neuquén es “ordenar una oportunidad histórica”.

En una extensa entrevista radial brindada a LU5 AM600, el ministro jefe de Gabinete de Neuquén, Juan Luis Ousset, defendió el rumbo del gobierno provincial encabezado por Rolando Figueroa y aseguró que la gestión trabaja bajo una lógica de planificación a largo plazo, con foco en infraestructura, educación, desarrollo territorial y aprovechamiento estratégico de los recursos de Vaca Muerta.
“Nosotros no pensamos en la próxima elección, pensamos en los próximos 30 años”, sintetizó Ousset al explicar la visión que, según indicó, guía las decisiones del Ejecutivo neuquino.
Durante la charla, el funcionario remarcó que la provincia atraviesa “un cambio de escala” impulsado por el crecimiento económico, energético y demográfico. Según señaló, Neuquén recibió en el último año más de 21 mil nuevos habitantes y acumula cerca de 58 mil nuevos residentes desde el último censo.
“Lo que pasa en Neuquén no pasa en ningún otro lugar del país”, afirmó, al enumerar indicadores vinculados a la generación de empleo privado, disminución de la pobreza, caída de la desocupación y expansión de la obra pública.
Ousset insistió en varias oportunidades en la necesidad de “anticiparse” al crecimiento que vive la provincia. En ese sentido, explicó que el gobierno busca orientar los recursos provenientes de la actividad hidrocarburífera hacia obras estructurales en todo el territorio provincial.
“No usamos las regalías para Vaca Muerta. Las usamos para desarrollar el resto de la provincia”, sostuvo.
El ministro defendió además la toma de financiamiento internacional para ejecutar obras estratégicas y marcó diferencias con administraciones anteriores. Según indicó, cuando asumieron encontraron “una deuda pública cercana a los 1.300 millones de dólares”, gran parte destinada a gastos corrientes y no a infraestructura.

En contraste, aseguró que los nuevos créditos gestionados ante organismos como la CAF están destinados exclusivamente a obras estructurales, entre ellas la interconexión eléctrica para Villa La Angostura, el cierre del anillo energético del norte neuquino y proyectos viales estratégicos.
“Hoy todos los neuquinos pagan millones de dólares para sostener sistemas precarios de generación eléctrica. Estas obras vienen a resolver injusticias históricas”, remarcó.
Uno de los ejes centrales del discurso de Ousset fue el desarrollo del norte neuquino, región que definió como “históricamente postergada”. Allí destacó el impacto que tendrá el futuro corredor bioceánico a través del paso internacional Pichachén y las nuevas rutas en ejecución.
Según explicó, la apertura de nuevas conexiones con Chile permitirá potenciar el turismo, el comercio y la producción regional, especialmente en localidades del Alto Neuquén que durante décadas quedaron relegadas de los grandes circuitos económicos.
“Hay localidades que durante años buscaron un perfil de desarrollo. Ahora tienen una oportunidad concreta”, señaló tras una recorrida oficial por Las Ovejas y Chos Malal.
El funcionario también puso el foco en la necesidad de preparar a los neuquinos para el escenario que viene. En ese marco destacó las becas educativas, el Instituto Vaca Muerta y los programas de capacitación orientados a garantizar que los puestos laborales generados por la industria energética sean ocupados prioritariamente por trabajadores locales.
“Queremos que quienes trabajen en Vaca Muerta sean neuquinos”, afirmó.
En paralelo, reconoció que el crecimiento acelerado de la provincia genera tensiones y desafíos vinculados a la vivienda, los servicios y la infraestructura urbana.
“No podemos frenar el crecimiento, pero sí ordenarlo”, expresó.
En otro tramo de la entrevista, Ousset defendió el concepto de “modelo neuquino”, al que describió como una construcción política transversal basada en acuerdos de gestión más que en estructuras partidarias tradicionales.
“Hoy es tiempo de proyectos y de personas más que de partidos políticos”, sostuvo, al ser consultado sobre su histórica pertenencia al Movimiento Popular Neuquino.
El ministro aseguró que el espacio político que hoy gobierna la provincia comparte una serie de lineamientos comunes: inversión en educación, salud, seguridad, empresas públicas, infraestructura y defensa de los intereses provinciales.
“Acá hay un desafío generacional. Tenemos una oportunidad histórica y tenemos que administrarla bien”, concluyó.


