Un relevamiento nacional advierte que la discriminación sigue siendo una problemática extendida entre estudiantes. Piden mayor prevención y formación docente para abordarla desde edades tempranas.

Un nuevo informe encendió las alarmas en el sistema educativo argentino: el 40% de los estudiantes asegura haberse sentido discriminado en la escuela. El dato surge de una encuesta nacional que relevó experiencias de niñas, niños y adolescentes en el ámbito escolar, con el objetivo de identificar situaciones de exclusión, burlas, acoso y estigmatización.
El estudio revela que la discriminación por apariencia física, nivel socioeconómico y pertenencia cultural o religiosa son las más frecuentes. Además, muchos chicos reportaron haber sido blanco de bromas ofensivas o comentarios hirientes por su manera de hablar, sus gustos personales o su forma de vestirse.
Uno de los aspectos más preocupantes del relevamiento es que las situaciones de discriminación suelen ser minimizadas o naturalizadas dentro de las escuelas, y en muchos casos no se interviene de manera efectiva. Esto genera que los estudiantes se sientan solos, desprotegidos o incluso culpables.
Especialistas que participaron en el análisis advirtieron sobre la falta de herramientas concretas para la prevención y contención de estas situaciones, y remarcaron la necesidad urgente de fortalecer la formación docente en perspectiva de derechos, diversidad e inclusión.
También se destacó que los espacios de participación estudiantil, como centros de estudiantes o proyectos de convivencia, cumplen un rol fundamental para detectar y acompañar casos de violencia simbólica o discriminación sistemática.
Desde las organizaciones que impulsaron el estudio llamaron a diseñar políticas públicas específicas de prevención, con campañas, contenidos curriculares y protocolos de actuación. “La escuela no puede ser un espacio que lastime —sostuvieron—. Tiene que ser un lugar que cuide, escuche y repare”.


