La última semana dejó en evidencia tensiones y señales preocupantes para el presidente Javier Milei y su espacio político. Lo que comenzó con una cuidada puesta en escena junto a su gabinete económico en un streaming para calmar temores ante una posible corrida cambiaria, terminó con encuestas adversas, críticas internas y un desgaste visible en su imagen pública.

La primera imagen fuerte llegó con una escena simbólica: un sketch de títeres que, para muchos, representó al propio presidente como un “gran titiritero”. La metáfora se extendió a la política argentina, donde los hilos son manejados por los sectores que históricamente se han beneficiado, independientemente de los gobiernos de turno.
La advertencia del voto femenino
Uno de los datos más relevantes que preocupan al oficialismo es la caída del respaldo femenino. Las encuestas señalan que cada vez más mujeres, mayoría en el padrón electoral, desaprueban las formas y el estilo comunicacional del presidente. Esta situación habría motivado un intento de “reciclaje” en su discurso, moderando el lenguaje para frenar el alejamiento de este sector clave.
En paralelo, referentes libertarios en distintas provincias han reducido su exposición pública, a la espera de definiciones de candidaturas y en un intento de recomponer el vínculo con ese electorado.

El golpe de Mondino
La semana también estuvo marcada por las declaraciones de la ex canciller Diana Mondino, quien, al referirse a la causa “Libra”, afirmó que Milei “o es corrupto o es sonso”, inclinándose por la primera opción. Sus palabras sintetizaron un momento de fractura interna: la economista, considerada una de las principales espadas técnicas del presidente durante la campaña, cuestionó abiertamente su integridad.
Crisis de comunicación y redes sociales
Otro frente de conflicto se abrió en el terreno donde Milei parecía más sólido: las redes sociales. La necesidad de apelar a una cadena nacional fue interpretada como un signo de debilidad comunicacional. Según las encuestas, incluso en el ecosistema digital —bastión libertario— crece el rechazo a su estilo y formas, más allá de los núcleos duros que sostienen un discurso extremo.

Advertencias desde el Congreso y el mapa político
En el Congreso, la oposición le marcó límites, lo que desde la óptica presidencial se traduce en “ingratitud”. Sin embargo, esa dinámica es parte esencial de la democracia: un gobierno que ejecuta y una oposición que controla.
A esto se suma la convivencia política con figuras provenientes del kirchnerismo, el massismo, el radicalismo y movimientos sociales dentro de su propio esquema, lo que complejiza su narrativa de ruptura con la “casta”.
Octubre, el gran examen
Con el horizonte de las elecciones de octubre, Milei enfrenta el desafío de sostener su liderazgo en un contexto de desgaste, necesidad de nuevos liderazgos y demandas de mayor empatía y cercanía con la ciudadanía. Las próximas semanas serán clave para definir si logra consolidar su modelo político o si la pérdida de respaldo, especialmente entre las mujeres, se convierte en un factor determinante en su futuro inmediato.


