En el cierre del año, el gobernador Rolando Figueroa pasó por los micrófonos de una de las radios más tradicionales de la provincia para dejar definiciones que exceden el balance de gestión y se proyectan hacia el futuro.

Con tono directo y anclado en el territorio, el mandatario habló de crecimiento equilibrado, obras postergadas, educación, energía, empleo, cuentas públicas y la necesidad de planificar un Neuquén pensado no solo para hoy, sino para las próximas décadas.
La idea central que atraviesa su mensaje es claro: Neuquén no puede crecer de manera desigual. El desafío es que el progreso llegue a todos los rincones de la provincia, que las oportunidades no queden concentradas y que el desarrollo energético se traduzca en calidad de vida para quienes habitan el territorio.
Neuquén atraviesa un momento singular. El empuje de Vaca Muerta convirtió a la provincia en el motor energético del país, generando superávit, exportaciones récord y empleo privado registrado. Pero, como remarcó el gobernador, esa riqueza no surge de una roca: es el resultado del trabajo de miles de neuquinos y neuquinas que sostienen día a día una economía en expansión.
Desde esa convicción, Figueroa planteó que no llegaron al gobierno para que “todo siga igual”. Señaló que durante años Neuquén vendió gas al mundo mientras había localidades sin acceso al servicio. Hoy, la prioridad es corregir esas asimetrías. La construcción del gasoducto del norte neuquino, las obras complementarias y el rol del Estado provincial frente a la concesión privada marcan un cambio de lógica: cuando no hay inversión, la provincia asume la responsabilidad para garantizar derechos básicos.
En ese esquema, explicó el funcionamiento del sistema de distribución y el rol de empresas como Camuzzi, remarcando que la infraestructura troncal debe ir acompañada por redes locales y un trabajo articulado con los municipios. El objetivo es estructural: resolver problemas históricos y no seguir parchando déficits heredados.
La obra pública aparece como otro eje central. Más de seiscientos kilómetros de rutas nuevas y casi doscientos kilómetros repavimentados forman parte de un plan integral que busca integrar el territorio, potenciar el turismo y diversificar la matriz productiva. El gobernador detalló corredores estratégicos que conectan el norte neuquino, la cordillera, los pasos internacionales y las áreas productivas, reduciendo distancias y generando nuevas oportunidades económicas.
En paralelo, se avanza en infraestructura básica largamente postergada. El acceso al agua potable y el tratamiento de efluentes ocupan un lugar prioritario. Se ejecutan plantas de tratamiento en localidades como Zapala, Chos Malal, Cutral Co y Plaza Huincul, además de obras estructurales para garantizar provisión de agua a escala 2050 en el área metropolitana Neuquén–Plottier–Centenario–Vista Alegre. Para Figueroa, estas obras no siempre se ven, pero son las que sostienen el crecimiento de las ciudades.
La educación ocupa un capítulo central en la mirada de futuro. El gobernador fue contundente al describir una realidad que aún persiste: cientos de aulas tráiler y estudiantes que cursan en condiciones precarias. Frente a eso, la provincia avanza con un plan ambicioso de construcción de escuelas, con fuerte énfasis en educación técnica. Nuevas escuelas, talleres equipados, gimnasios y sistemas de calefacción forman parte de una política que busca erradicar definitivamente las aulas móviles y preparar a las nuevas generaciones para los trabajos que vendrán.
En esa línea se inscribe la inversión en tecnología educativa y robótica, así como la creación del Instituto Vaca Muerta, pensado para formar mano de obra calificada de cara a un mercado laboral cada vez más competitivo. La premisa es simple: no se puede educar con herramientas del pasado para empleos que ya no existirán.
La administración de los recursos públicos es otro punto que el gobernador puso sobre la mesa. Con un contexto internacional complejo y precios del petróleo a la baja, Figueroa sostuvo que Neuquén debe actuar como una familia responsable: ajustar donde corresponde, pero sin resignar lo esencial. Remarcó la reducción de la planta política, la eliminación de gastos innecesarios y una política de inversión en infraestructura como motor de desarrollo, diferenciando claramente entre gastar e invertir.
En materia fiscal, destacó el proceso de desendeudamiento y la cancelación de compromisos heredados, explicando de manera didáctica el impacto positivo que tiene ordenar las cuentas para liberar recursos destinados a obras y servicios. También abordó la situación del Instituto de Seguridad Social del Neuquén, subrayando mejoras en la gestión, en los tiempos de pago y en la atención a jubilados y afiliados, además del reclamo histórico por la deuda que la Nación mantiene con la provincia.
El vínculo con el sector privado aparece atravesado por una idea de “ganar–ganar”. Por primera vez, explicó, a las operadoras se les exige una participación activa en el desarrollo de infraestructura, educación y formación. Anticipos de regalías, peajes y obras viales forman parte de un esquema donde la provincia y la industria comparten responsabilidades y beneficios.
En el plano internacional, Figueroa valoró la reconstrucción de vínculos energéticos con Chile, el avance de acuerdos con Uruguay y las gestiones con Brasil para colocar gas neuquino en un mercado estratégico. En ese entramado, defendió el rol de las empresas públicas provinciales como EPEN, IDENESA y Gas y Petróleo del Neuquén, pensadas no solo para prestar servicios, sino para generar valor agregado y recursos que vuelvan a la provincia.
Más allá de la coyuntura política nacional, el gobernador se definió como un dirigente enfocado exclusivamente en Neuquén. Reivindicó la “neuquinidad” como proyecto transversal, por encima de los partidos, y habló de un desafío generacional: administrar con responsabilidad un momento histórico para dejar una provincia más justa, integrada y preparada para el futuro.
El cierre fue un mensaje directo a la ciudadanía. Reconoció que vienen tiempos exigentes, con un contexto económico más complejo, pero expresó confianza en el camino elegido. “Están pasando cosas en Neuquén que no pasan en ningún otro lugar del país”, dijo, atribuyendo ese presente al trabajo colectivo de su gente.
Con esa síntesis, Figueroa dejó planteada una hoja de ruta: ordenar, invertir, integrar y planificar. Un Neuquén que aproveche su potencia energética sin perder de vista lo esencial: que el desarrollo llegue a cada neuquino y neuquina, hoy y mañana.


