La investigación, realizada en siete países de la región, demuestra que una estrategia integral basada en cambios en el estilo de vida puede mejorar el rendimiento cognitivo y contribuir a prevenir el deterioro cerebral en personas con factores de riesgo.

La prevención de las enfermedades neurodegenerativas dio un paso importante en América Latina. Un estudio científico internacional, denominado LatAm-FINGERS, confirmó que la combinación de cinco hábitos saludables puede mejorar significativamente la salud cerebral y disminuir el riesgo de deterioro cognitivo en adultos mayores.
La investigación, publicada en la revista científica The Lancet Regional Health – Americas, involucró a más de 1.200 participantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y México. Todos los voluntarios presentaban factores de riesgo para desarrollar demencia, aunque no habían recibido ese diagnóstico.
Los resultados mostraron que quienes participaron de un programa integral obtuvieron un desempeño cognitivo 55% superior respecto del grupo que únicamente recibió recomendaciones generales sobre hábitos saludables.
Cinco pilares para cuidar el cerebro
El programa se estructuró sobre cinco ejes fundamentales que, según los investigadores, actúan de manera complementaria para preservar la función cerebral:
Actividad física. La práctica regular de ejercicios aeróbicos, entrenamiento de fuerza y actividades de equilibrio favorece la irrigación sanguínea, mejora la capacidad funcional y contribuye al mantenimiento de las conexiones neuronales.
Alimentación saludable. Los participantes siguieron pautas inspiradas en la dieta MIND, un modelo nutricional que combina aspectos de la dieta mediterránea y la dieta DASH, reconocido por su impacto positivo sobre la salud cerebral.
Entrenamiento cognitivo. Se realizaron ejercicios específicos destinados a estimular la memoria, la atención, el razonamiento y las funciones ejecutivas, promoviendo la denominada «reserva cognitiva».
Control de factores cardiovasculares. El seguimiento médico de la presión arterial, la glucemia, el colesterol y el peso corporal resultó un componente esencial, ya que la salud cardiovascular mantiene una relación directa con el funcionamiento del cerebro.
Interacción social. La participación en actividades grupales y comunitarias ayudó a fortalecer el bienestar emocional, reducir el aislamiento y estimular las capacidades cognitivas.

Evidencia producida en América Latina
Uno de los aspectos más destacados del trabajo es que se trata del primer ensayo clínico de gran escala desarrollado en América Latina sobre prevención del deterioro cognitivo mediante intervenciones no farmacológicas.
Los especialistas sostienen que los resultados demuestran que la prevención no depende de un único tratamiento o medicamento, sino de la incorporación sostenida de hábitos saludables que actúan de manera conjunta.
Un desafío para los sistemas de salud
El envejecimiento de la población convierte al deterioro cognitivo y las demencias en uno de los principales desafíos sanitarios de las próximas décadas. En ese contexto, los autores consideran que este estudio aporta evidencia suficiente para impulsar políticas públicas orientadas a la prevención.
La experiencia de LatAm-FINGERS demuestra que intervenciones accesibles, adaptadas a la realidad social y cultural de los países latinoamericanos, pueden contribuir a preservar la salud cerebral y mejorar la calidad de vida de millones de personas.




