Carlos Quintriqueo de la cooperativa neuquina denunció que emisarios de la Embajada de Estados Unidos solicitaron al presidente de CALF, Marcelo Severini, que anule el acuerdo con el gigante tecnológico chino. «Lo amenazaron con quitarle la visa», advirtió.

El dirigente de ATE Neuquén e integrante del Consejo de Administración de CALF, Carlos Quintriqueo, denunció que directivos de la cooperativa habrían recibido presiones por parte de emisarios vinculados a la Embajada de Estados Unidos para dejar sin efecto el convenio estratégico firmado con la empresa tecnológica china Huawei.
Durante una entrevista radial, Quintriqueo aseguró que el principal destinatario de esas presiones fue el presidente de CALF, Marcelo Severini, y afirmó que incluso existieron amenazas relacionadas con la cancelación de visas.

«Hay un hostigamiento a directivos de la cooperativa, más precisamente al presidente. Le están pidiendo que dé de baja ese contrato bajo amenaza de quitarle la visa», sostuvo.
Según explicó, el acuerdo con Huawei fue definido a partir de criterios técnicos y económicos, con el objetivo de obtener mejores condiciones para el desarrollo tecnológico de la cooperativa.
«La alianza estratégica con Huawei tiene que ver con que ofreció mejores precios y mejores productos. Lo que buscamos es el mejor desarrollo para la cooperativa, con el menor costo posible y con tecnología de calidad», remarcó.
Quintriqueo señaló que, a su entender, el contexto geopolítico y el alineamiento internacional del Gobierno nacional explican el malestar generado por el convenio.
«El Gobierno nacional impulsa una alianza con Estados Unidos y eso hace que hoy les moleste que CALF tenga un acuerdo con una empresa china que resulta más beneficiosa para la cooperativa», afirmó.
El dirigente agregó que, si empresas estadounidenses hubieran presentado una propuesta superadora, la decisión podría haber sido distinta.
«Si hubieran tenido mejores productos y más baratos, se podría haber hecho un acuerdo con ellos. Acá no se discute otra cosa que obtener la mejor relación entre calidad y precio», indicó.
Finalmente, cuestionó con dureza las presuntas presiones diplomáticas y sostuvo que resultan incompatibles con los valores democráticos.
«Que un país que se presenta como democrático utilice su embajada para presionar a miembros de una cooperativa demuestra una actitud autoritaria. Ese tipo de aprietes no tiene nada que ver con la libertad», concluyó.




