El médico especialista en salud masculina, Gustavo Patrizi explica el fenómeno detrás del boom de vasectomías en Argentina, el aumento de consultas para revertirlas y qué hay de cierto en los mitos que siguen circulando. Una práctica sencilla, ambulatoria y de bajo riesgo que está cambiando la conversación sobre la responsabilidad anticonceptiva.

En las últimas semanas se multiplicaron los titulares: “Creció un 1500% la vasectomía en Argentina”, “Aumentan los pedidos para revertirla”, “Maratones de vasectomías en hospitales públicos”. Para entender qué está pasando, hablamos con Gustavo Patrizi —matrícula provincial 3956 y matrícula de especialista 1947— médico especialista en salud masculina, formado en ginecología y andrología.
“Entramos en un nuevo escenario”, explica. “Durante décadas, la anticoncepción quedó en manos de las mujeres. Hoy, de a poco, los hombres están tomando decisiones activas respecto a la planificación familiar”.
¿Por qué creció tanto la vasectomía?
Patrizzi señala que las opciones anticonceptivas para varones siempre fueron mínimas: preservativo o vasectomía. Con el tiempo, aumentó la información disponible, se derribaron prejuicios y muchos decidieron hacerse cargo.
“Hay una relación de 9 a 1 entre ligaduras de trompas y vasectomías”, precisa. “Pero eso empezó a cambiar. Cada vez aparecen más hombres que ya tuvieron hijos y deciden cerrar esa etapa, y también jóvenes sin hijos que eligen no tenerlos”.
La vasectomía es una cirugía mínima, ambulatoria y de bajo riesgo: se realizan dos pequeñas incisiones en el escroto, se ubican los conductos deferentes y se seccionan. No se ingresa a la cavidad abdominal, lo que la diferencia de la ligadura de trompas en mujeres, mucho más invasiva.
Un dato clave: el espermograma
A los 30 días de la intervención se controla el espermograma. “Esto es esencial”, advierte el especialista. “Siempre pueden quedar remanentes de espermatozoides. Si no se hace el control y se tienen relaciones sin protección, puede haber embarazos no deseados”.
¿Se puede revertir?
Sí, pero con letra chica.
“En manos expertas, entre el 70 y 80% de los casos pueden reconectarse”, dice Patrizzi “Pero no es sencillo: los conductos se retraen, hay que buscarlos y suturarlos. Además, hay un fenómeno autoinmune que puede afectar la calidad de los espermatozoides después de años sin eyacularse”.
¿Se logra un embarazo luego de revertirla? Puede pasar. ¿Está garantizado? No.
Los mitos que persisten
Circulan varias creencias falsas sobre supuestos efectos de la vasectomía: caída de testosterona, impotencia, cambios en la libido. Ninguna es real.
“No afecta la producción hormonal del hombre. La disfunción eréctil o los cambios de humor que algunos atribuyen a la vasectomía suelen estar vinculados a otro proceso: la andropausia”, aclara Patricio. Esa etapa, comparable a la menopausia femenina, aparece entre los 45 y 55 años, con disminución progresiva de testosterona.
No tiene relación con la cirugía.
Importante: no previene infecciones
Patricio insiste: “La vasectomía sólo previene embarazos. No protege contra infecciones de transmisión sexual”.
Para eso, el único método eficaz sigue siendo el preservativo.
El aumento de casos de sífilis, gonorrea, VIH y hepatitis en jóvenes de 15 a 25 años se relaciona, según el especialista, a la falta de campañas de prevención y a la percepción errónea de que el riesgo es bajo.
Un cambio cultural en marcha
La conversación sobre anticoncepción está cambiando. “El hombre está empezando a asumir responsabilidades que siempre se depositaron en la mujer”, concluye Patrizzi. La vasectomía, una cirugía pequeña pero con gran impacto, se convierte en símbolo de esa transformación.


