Este martes se inicia la renovación formal de autoridades en el Sindicato de Petróleo y Gas Privado que agrupa a trabajadores de las tres provincias. Con 262 mesas distribuidas en bases y yacimientos, comienza un proceso clave para definir la conducción gremial en la región.

Este martes 22 de julio comenzó el cronograma electoral del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa. Se trata de una de las organizaciones gremiales más influyentes en el sector energético del país, con representación directa sobre los trabajadores de la cuenca hidrocarburífera de Vaca Muerta.
A lo largo del día, más de 25.000 afiliados están habilitados para votar en 262 mesas distribuidas en localidades, bases operativas y yacimientos. El operativo de votación abarca las tres provincias, con presencia en los principales puntos de actividad petrolera de la región.
La actual conducción del sindicato, que se presenta como lista única, busca renovar su mandato por un segundo período consecutivo. En las elecciones anteriores, celebradas en 2021, la participación superó el 60 % del padrón y la lista oficialista obtuvo un amplio respaldo.
Desde el gremio se destacó la importancia institucional del proceso electoral, no solo como mecanismo de renovación de autoridades, sino como instancia de validación y fortalecimiento del modelo sindical vigente. La participación masiva es considerada un respaldo a la gestión y a la representación de los trabajadores frente a empresas y gobiernos.
Está previsto que los resultados finales se den a conocer en la tarde-noche del martes, una vez finalizado el escrutinio de las actas correspondientes a cada mesa.
El sindicato en cuestión representa a los trabajadores del sector petrolero y gasífero privado en una de las regiones más estratégicas del país. Vaca Muerta, como polo productivo, concentra una parte sustancial de la producción de hidrocarburos no convencionales, y el rol gremial ha sido clave en la defensa de los convenios colectivos, las condiciones de seguridad y las paritarias en contextos económicos complejos.
Entre los desafíos futuros se encuentran la mejora de las condiciones laborales en los yacimientos, el fortalecimiento del salario frente a la inflación y el seguimiento de los acuerdos de productividad con las empresas operadoras.






