En el Salón de Usos Múltiples de Cuenca XV, donde se brinda asistencia a unas 1.500 familias, voluntarios advierten que comenzaron a faltar alimentos debido a demoras administrativas. La situación expone las dificultades que atraviesan distintos espacios comunitarios en uno de los momentos más críticos del invierno.

NEUQUÉN.- La llegada de las bajas temperaturas volvió a poner en evidencia la presión que enfrentan los comedores y merenderos comunitarios de la provincia. En el barrio Cuenca XV, voluntarios del Salón de Usos Múltiples alertaron sobre la interrupción en la provisión de algunos alimentos y advirtieron que la asistencia estatal no está llegando con la rapidez que demanda la emergencia social.
El espacio comunitario sostiene diariamente un comedor, un merendero y un ropero solidario que asisten, en promedio, a unas 1.500 familias. La cifra varía de acuerdo con la época del año, aunque durante el invierno la demanda crece de manera significativa debido al aumento de las necesidades alimentarias y de abrigo.
Según indicaron los responsables del lugar, en las últimas horas fueron informados de que la entrega de verduras quedó suspendida por la finalización del contrato con el proveedor. La situación obligó a reorganizar la asistencia alimentaria, ya que actualmente solo cuentan con una cantidad limitada de carne mientras esperan la reanudación del abastecimiento de verduras y otros productos.
Los voluntarios sostienen que el problema no se limita a un faltante puntual, sino que responde a demoras burocráticas que afectan la distribución de recursos destinados a organizaciones sociales que trabajan con familias en situación de vulnerabilidad.
A ello se suma otra preocupación: referentes de distintas instituciones comunitarias aseguran que existe temor a denunciar públicamente estas situaciones por posibles represalias que podrían traducirse en una menor asignación de recursos para los espacios que administran.
La asistencia que se brinda desde el Salón de Usos Múltiples de Cuenca XV va mucho más allá de un plato de comida. Además de alimentos, diariamente se reciben pedidos de ropa de abrigo, calzado, frazadas, leña y otros elementos indispensables para atravesar el invierno, necesidades que son cubiertas, en gran medida, gracias al trabajo voluntario y a las donaciones de vecinos, comerciantes y empresas.
La situación vuelve a instalar el debate sobre la eficiencia de los mecanismos administrativos encargados de distribuir la ayuda social. Mientras Neuquén atraviesa un período de crecimiento económico impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, organizaciones comunitarias advierten que las demoras en la ejecución de programas sociales terminan afectando a quienes dependen de esa asistencia para cubrir necesidades básicas.
En ese contexto, los voluntarios reclaman una mayor agilidad en los procesos administrativos para garantizar que los recursos lleguen en tiempo y forma a los comedores y merenderos que contienen a cientos de familias neuquinas, especialmente durante los meses de mayor demanda.




