El deterioro de las veredas volvió a generar reclamos de vecinos en distintos sectores de Neuquén. Desde el municipio explicaron cuáles son las obligaciones de los propietarios, cómo se aplican las multas y qué ocurre cuando los daños son provocados por raíces de árboles o problemas de accesibilidad.

El estado de las veredas volvió a estar en el centro de las consultas de los vecinos neuquinos. Frente a los reclamos por sectores deteriorados, desniveles y obstáculos que dificultan la circulación peatonal, el subsecretario de Obras Particulares de la Municipalidad de Neuquén, Luis López de Murillas, recordó que la responsabilidad por la construcción, mantenimiento y conservación de las veredas recae sobre cada frentista.
Durante una entrevista radial, el funcionario explicó que la normativa vigente establece que los propietarios deben garantizar que las veredas se encuentren en condiciones adecuadas para el tránsito de las personas.
«El marco normativo actual en la ciudad de Neuquén establece que la vereda, aunque es un espacio público, está a cargo del frentista, quien debe velar por su correcta construcción, mantenimiento y conservación», señaló.
Según explicó López de Murillas, cuando el municipio detecta una vereda en mal estado, primero realiza una intimación formal al propietario para que ejecute las reparaciones necesarias dentro de un plazo determinado. Si no hay respuesta, se aplican multas que aumentan progresivamente en caso de reincidencia.
«Hay vecinos que solicitan prórrogas porque no pueden afrontar la obra en el plazo inicial y eso se evalúa. Pero también hay casos en los que se decide pagar la primera multa y postergar los trabajos, aunque las sanciones posteriores son cada vez más elevadas», indicó.
Uno de los principales problemas detectados en la ciudad son los desniveles entre propiedades linderas, las rampas vehiculares mal ejecutadas y las diferencias de altura que dificultan la accesibilidad de personas con movilidad reducida.
En ese sentido, el funcionario recordó que la ordenanza municipal establece criterios específicos para la construcción de veredas y rampas, especialmente en sectores céntricos donde ya existen niveles definidos por el pavimento y los cordones cuneta.
Además, durante la entrevista surgió otro tema frecuente: los daños provocados por las raíces de árboles ubicados en las veredas. López de Murillas explicó que existen especies cuyas raíces crecen cerca de la superficie y terminan levantando baldosas y deformando el suelo.
Por ese motivo recomendó consultar previamente con la Dirección de Arbolado Urbano antes de plantar nuevas especies en la vía pública. También recordó que la extracción de árboles requiere autorización municipal.
«Es importante generar una mejor cultura respecto al arbolado urbano. Los árboles son fundamentales para la ciudad, pero también hay que elegir correctamente las especies y realizar el mantenimiento adecuado», afirmó.
Finalmente, el subsecretario destacó que los vecinos pueden acercarse a Obras Particulares o comunicarse con el 147 para recibir asesoramiento técnico sobre obras de veredas, accesibilidad y arbolado urbano.
Mientras tanto, el debate continúa en las calles de Neuquén, donde las veredas deterioradas siguen siendo motivo de reclamos cotidianos y un desafío permanente para la convivencia urbana.


