Hay que pasar agosto, dice el refrán y pareciera ser que al gobierno de Javier Milei le calza perfecto.

Se fue agosto. Y no fue un mes fácil. Para algunos, mejor si ni hubiera estado en el calendario. Pero la política es así: se celebran las buenas y se padecen las malas. Y cuando las malas se acumulan, más de uno piensa en dejar todo, volver a lo que hacía antes. Sin embargo, los animales de la política insisten, persisten y se mantienen. Los que no, desaparecen.
Hoy ese debate atraviesa al espacio libertario que gobierna la Argentina. No se trata solo de economía o de gestión, sino de algo mucho más profundo: los liderazgos y la capacidad de sostener un proyecto de poder.
El acuerdo que sostiene a Javier Milei
Más allá de los ruidos, hay una verdad confirmada: el acuerdo que permitió a Javier Milei transitar los primeros 18 meses de gestión con cierta tranquilidad sigue firme.
La oposición, o una parte de ella, le da señales de acompañamiento hasta el 10 de diciembre de 2027.
El sector empresario también lo ratificó: Milei terminará su mandato.
La pregunta es cómo. La línea que se baja en privado es clara: en las elecciones de octubre Milei debe aparecer como ganador, o al menos no como un derrotado. Si no gana, tiene que transmitir la idea de un empate honroso.
El ruido mediático y el trasfondo real
Las escuchas telefónicas, los supuestos videos que comprometerían a Karina Milei y los rumores en redes sociales son, en gran medida, parte de una cadena de distracción. En medio de todo, se consolida la idea de “acompañar al Javo a que termine el mandato”. Así lo manifiesta un sector del empresariado y de la oposición dialoguista. Ellos son los que han “blindado” la continuidad del presidente.
En este contexto, su decisión de viajar a Las Vegas a ver una obra de teatro de su ex pareja parece casi un mensaje en sí mismo: no hay crisis terminal, hay un acuerdo que lo sostiene.

Elecciones 2025: el verdadero desafío para Javier Milei
Agosto deja en claro que la política argentina no se explica solo en los titulares ni en las redes sociales. Los acuerdos de poder siguen marcando el rumbo, incluso en medio de las tensiones, los escándalos y la incertidumbre. Milei enfrenta un desafío clave en octubre, pero lo hace con la certeza de que —al menos por ahora— el sistema lo acompaña.





